martes, 23 de enero de 2007

Enero Tilcareño


El viento comienza a levantarse, el sol empieza a esconderse tímidamente tras las montañas. Desde el momento en que se empiezan a transitar las calles coloniales del lugar, una música tradicional va acompañando el paso de la tarde. Hasta llegar a la noche, para darle paso a un frío que poco a poco va penetrando en el cuerpo de los testigos de un paisaje tan asombroso como calmo.

El tiempo transcurre lentamente, como el paso aletardado de los hijos de esas tierras. Y el tiempo se detuvo hace años, hace siglos. La tierra seca es la que manda, la pacha, con sus casas, sus calles y sus rios teñidos de un marron casi sepia, como un daguerrotipo del siglo pasado. Así es Tilcara, como tambien lo es Maimará, Hornillos, Purmamarca, y cada uno de estos pueblitos alejados, aislados, olvidados, extrañados.

Mientras el frío nos iba acompañando durante la noche, los sonidos que se van preparando para el carnaval van recorriendo las calles de Tilcara. Salir a caminar por las subidas y bajadas convertidas en calles de piedras y tierra, significa ir escuchando a lo lejos y a lo cerca los bombos, los redoblantes, las quenas, los sikus y los aplausos de niños que van bailando a ritmo de carnavalito por estas calles sin veredas. Pareciera que a cada paso que uno va dando, el volumen de la música va subiendo y bajando, segun se vaya desplazando la columna de carnavaleros... de repente pareciera que no existieran sino que más bien el sonido fuese emitido por megafonos colgados de los palos de luz: se escucha y pareciera que el sonido esta a la espalda, pero al darse vuelta uno se da cuenta que la musica sale del otro costado... seguis caminando hacia la otra esquina, apurando el paso para ver a los músicos, y cuando llegás, ves al ultimo de la fila doblando; entonces apurás más el paso para alcanzar la siguiente esquina, y de repente el sonido se pierde por la otra calle. Y asi se puede seguir buscando toda la noche... pero es mejor resignarse a no verlos pero si a escucharlos, hasta que en un momento inimaginado, la musica vuelve a escucharse a metros, y de pronto dos filas de chicos, ordenados de mayor a menor empiezan a doblar la esquina, y ahí es cuando uno puede deternese frente a ellos y, por unos pocos segundos, pasan por delante, rápidamente, y como si uno no estaria ahi parado se van llendo casi ignorando nuestra presencia, continuando su recorrido, un recorrido que empezó alrededor de las seis de la tarde, ensayando, parados en un lugar, y que a las 8 de la noche aproximadamente arrancaron con la caminata por todo el pueblo.

Y asi es siempre, es el enero tilcareño, son los ensayos para los carnavales que estan por venir, es la muestra de sus raices, de su cultura, es lo que llevan en la sangre, en su interior, que lo transmitieron de padres a hijos, y que estos chiquitos, de cinco, diez o veinte años, le van a transmitir a sus hijos.

Es la lee-bertá que sienten y tienen de caminar por su suelo, sus montañas, sus rios, sus arboles... y mostrarnos a nosotros lo que se siente, y lo que deberiamos sentir por nuestra tierra, por nuestra pacha, por aquello que parece un atractivo turistico, pero que no es más ni menos, que gran parte de lo que deberiamos ser...

4 comentarios:

manuco dijo...

Muy buena descripción. Impresionante lo sde la comparsa fantasma.
Será cuestión de enfilar por esos rumbos el año próximo.

djentrance dijo...

pARECÍA UN CUENTO DE GARCIA MARQUEZ, O ME ENCOTRABA BAJO EFECTOS DE ALGUNAS SUSTANCIAS (?????¿¿¿¿¿????)

Lupa dijo...

Que ganas dá de volver a los orígenes...en ese tipo de lugares, uno se siente una mierda contaminada, alienada, perdida...pero solo por un ratito, hasta que sentis que la tierra te perdona y te acepta como uno más...
Bienvenido Nori al extraño mundo de los blogs...la Secta ya cerró filas y se muestra invencible ante el mundo. Un abrazo, como siempre.

Federico Hatzen dijo...

parece que estuvimos parados justo en el mismo sitio, mirando en la misma dirección, el mismo día... mirá: http://www.fhatzen.com.ar/DSCN1748.JPG