miércoles, 16 de febrero de 2011

Es esa sensación




Es esa sensación de anhelo
De inquietud, de sobresalto
Una mueca de satisfacción
Y una gota de sudor
Desvelo
Incertidumbre
Paciencia, intranquilidad
Segundos alocados
Corren, corren y corren
Todo se detiene,
La espera,
Satisfacción
Deseo, autocontrol
La noche, larga,
El día, largo,
Los sueños inmensos
Una plaza,
Una caminata,
El sol, las estrellas
La soledad
El placer de caminar
Juntos
La angustia
La soledad
El calor de la sonrisa
El frío
Los labios secos
Un abrazo,
Intenso
Paciencia
Amor
Deseo
La tranquilidad
De quererte
De desearte
De acompañarte
Sí, de amarte…

2 comentarios:

Chinaski Wiesler dijo...

bueno. ejem. algo testá pasando parece................................................................................

el carna dice dijo...

Coincido con Chinaski ¿Menos mal que algo te pasa no? Mucho gusto, te dejo algo para que lo disfrutes en libertad.

¡Qué espuma tan maravillosa!

¡Qué espuma tan maravillosa! No es la que podría revelar una esponja remojada en detergentes espermas, ni la de un pequinés rabioso... es la espuma del café con leche que saboreo en un tugurio de Morón.

¡Es perfecta! ¿Cómo es que me detengo a observar, a analizar la simple espuma del café? Tiene algo majestuoso, un brillo que desprende lo bello de la vida.

¡Ahhhhhhhhhhhh, me pateó malllll el panchito del mediodía! ¡Estoy harto de panchito!
¡No importa lo que aconteció hace cuatro horas! Ahora estoy en un café de Morón frente a la estación de transeúntes sin pensiones ni destino ¡Cómo cuesta conseguir habitación por estas latitudes ché!

La vidriera del barsucho me lleva hacia el hondo espíritu crisolado de identidades africanas, precolombinas y porteñas. Sólo ellos saben si realmente pueden llegar a captar la frescura enérgica que significa lo transversal del símbolo cultural.

Sr. Transeúnte: después de replantearse sobre la construcción de identidad planteada anteriormente, -si es que algún transeúnte sin pensión se percató de la importancia del cruce identitario que se forja en estas callejas del conurbano- sabrán cómo proceder para plantar el fruto prohibido, “la libertad”.

¡Un mínimo letargo! ¡Una mínima aproximación hacia el camino de la convivencia!

Seguiremos yirando por los andenes y aceras hollinadas de la urbe.

Les deseo un análisis justo, descongestionante ¿Waths? De apertura espiritual callejera.

Seamos libres, siempre y cuando no nos enterremos en el hondo bajo fondo